Bethel ¿Adoración Pura? por David Wilkerson

“Bethel” ¿Adoración Pura?

 

Amós 3:13-15

13 Oíd y testificad contra la casa de Jacob, ha dicho Jehová Dios de los ejércitos:

14 Que el día que castigue las rebeliones de Israel, castigaré también los altares de Bet-el; y serán cortados los cuernos del altar, y caerán a tierra.

15 Y heriré la casa de invierno con la casa de verano, y las casas de marfil perecerán; y muchas casas serán arruinadas, dice Jehová.

 

 

Las Escrituras dicen que el juicio comienza en la casa de Dios. Ciertamente, antes que el Señor ataque cualquier nación, él revelará su ira en su iglesia: “La casa de Jacob aquí representa la iglesia, el pueblo de Dios. 

La preocupación principal de Dios era su iglesia. Él estaba preocupado por su pueblo, aquellos que se llamaban por su nombre. 

No importa si nuestro gobierno quita el nombre de Dios de nuestras monedas, nuestras cortes, nuestras escuelas y lugares públicos. Ninguna de estas cosas afligen al Señor tanto como la perversidad en su iglesia. Dios se ríe de los intentos necios de los impíos por sacarlo de la sociedad. Su día de juicio final ya ha comenzado. Aun ahora son visitados por su ira. Pero la gente que hiere a Dios más son los de su propia familia. Él está profundamente herido por la perversidad de sus hijos. 

El Señor ahora volvió su enfoque a lo que estaba pasando en los altares de Israel. El nombre Betel significa “casa de Dios, lugar de adoración pura.” Una vez se dijo de estos altares: “El Señor está en este lugar” (Génesis 28:16). Ciertamente, Jacob dijo que Betel era un lugar terrible (ver 28:17). Por esto el quiso decir un lugar de reverencia, porque Dios manifestó su presencia allí. 

 

Betel fue donde Jacob vio la escalera que se extendía hasta el cielo. Era un lugar santo de adoración,

donde Dios se encontraba con aquellos que le buscaban en pureza.

 

A menudo a través de la historia de Israel, el Señor se refería a sí mismo como “el Dios de Betel.” Y en cierto punto, él le dio instrucciones a Jacob para que restaurara los altares allí. 

En resumen, Dios le estaba diciendo a Israel: “Estoy a punto de juzgar tu perversa nación. El mundo temblara por la guerra y la violencia que vendrá sobre ti. Enviaré inundaciones, sequías, pestilencia, ráfagas de moho. Tu economía será destrozada, tu riqueza devorada. Sin embargo, al mismo tiempo que hago estas cosas, también visitaré a Betel.

 

Derramaré juicio sobre mi pueblo porque han contaminado mis altares.

Los voy a castigar por su adoración corrompida.” 

 

Esto había sucedido antes en Betel. Cuando Jeroboam fue rey, él corrompió la adoración allí: “Hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: ...he aquí tus dioses…y puso uno en Betel y el otro en Dan. Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar…e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no era los hijos de Leví” (1 Reyes 12:28-31). 

Primero, Jeroboam erigió ídolos en los lugares de adoración. Luego él tomo el elemento criminal de la sociedad; personas que no tenían un corazón para Dios, y los hizo sacerdotes. La adoración de Israel fue totalmente corrompida, porque salía de corazones perversos y pecaminosos. Así que desde el reino de Jeroboam hasta los días de Amós, Dios despreciaba a Betel como un lugar de mezcla. Y finalmente, él juzgo esta adoración falsa. Él derribó el altar allí, haciéndolo pedazos. 

 

Hoy, continúa un espíritu de Betel en la iglesia. Es una condición espiritual de desliz. Y su característica principal es una adoración mezclada para atraer a la muchedumbre. Es un espectáculo externo de la carne, lleno de celo y exuberancia. Pero sin santidad alguna. Y está atrapando a muchos en estos últimos días. Mientras más la gente cree que esta adoración es de Dios, más ciegos se ponen. Y el Señor está preparado para juzgarlo todo. Él advierte: “Si estás involucrado en esta adoración contaminada, sólo estás multiplicando tus pecados.” 

 

Otra vez Dios urge: “Y ofreced sacrificio de alabanza con pan leudado, y proclamad, publicad ofrendas voluntarias,” (Amós 4:5). ¿Por qué dijo esto? Es porque la ley prohibía levadura en una ofrenda de carne para ser consumida por el fuego (ver Levítico 2:11). Más aun, el pan leudado era sólo para los sacerdotes. De igual manera, cada ofrenda de pan de acción de gracias tenía que ser de “tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite." (7:12). 

Estas ofrendas sin levadura servían como ilustración. Significaban las alabanzas que eran puras. A través de las Escrituras la levadura era un tipo de carne pecaminosa. A veces era usaba para referirse a la lepra. El mensaje de Dios aquí está claro:

 

“Tus ofrendas de alabanzas están llenas de carne. Sólo aceptaré aquellos sacrificios

que están santificados, ofrecidos por manos limpias y corazones puros.

 

No puede haber levadura, ninguna indulgencia carnal, en mi presencia.” “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.” (Salmo 24:3-4). 

En apariencia, los adoradores de Betel eran muy religiosos. Celosamente, sacrificaban todas las mañanas. Y eran fieles en sus diezmos y dádivas. Una vez más, Dios les urgió: “Y traed de mañana vuestros sacrificios y vuestros diezmos” (Amós 4:4). Él veía a esta gente comenzar cada día alabando y adorando. Ellos estaban gozosos mientras iban a sus reuniones de alabanzas. Ciertamente, el movimiento de la adoración de Betel se hizo tan popular que se extendía a ciudades por toda la región, desde Betel a Gilgal hasta Beerseba. 

Pero el Señor les advirtió a todos ellos: “Y no busquéis a Betel, ni entréis en Gilgal, ni paséis a Beerseba… será deshecha.” Dios estaba a punto de echarlo todo abajo. Él iba a consumir todos sus sacrificios leudados de alabanza y adoración. ¿Por qué?

 

 Porque el pueblo había echado la justicia por tierra. (ver Amós 5:7).

 

 

Gracias a Dios por las aceptables, santas y sublimes alabanzas que se elevan a él. Dios aún tiene un remanente santo y separado cuyos sacrificios de alabanzas son puros. Estos piadosos santos no están atrapados en actividades mundanas. Su adoración tiene el sonido de poderosas corrientes de agua.

 

Y están quebrantados ante el Señor con una santa reverencia hacia él. De tal reverencia salen gloriosos gritos de alabanza. 

Sin embargo, multitudes en la iglesia siempre están buscando algo nuevo. Ellos quieren maneras nuevas y excitantes para adorar a Dios. Así que buscan altares de Betel, donde las alabanzas suenan fuertes y gozosas. Pero la adoración en estos lugares es dirigida por hombres que no se afligen por el pecado en la casa de Dios. Sus alabanzas pueden ser exuberantes y coloridas. Pero no tienen la verdadera presencia de Cristo. Y no hay protección contra el engaño de la carne. 

 

Probablemente era excitante tomar parte en las reuniones de alabanza en Betel. Pero esos adoradores no se preocupaban por las cosas de Dios. No ayudaban al pobre o tendían la mano al necesitado. Por el contrario, sus alabanzas están llenas de carnalidad y levadura. Amós advirtió: “Buscad a Jehová…no sea que acometa como fuego a la casa de José” (Amós 5:6). Igualmente, permíteme ofrecerte esta advertencia de parte del Señor:

 

¿no predica tu pastor una palabra que exponga al pecado? ¿No existe reprensión santa, algún llamado al arrepentimiento, alguna advertencia para que dejen el pecado? Entonces quizás estas adorando en un altar de Betel. Y estás en gran peligro de ser engañado

 

Dios declaró: “Castigaré también los altares de Betel: y serán cortados los cuernos del altar, y caerán a tierra." (3:14). Ésta era una palabra devastadora. En el Antiguo Testamento, el altar de madera en el templo tenía cuatro cuernos en sus cuatro esquinas. Estos cuernos están cubiertos de bronce y tenían la forma de los cuernos de un carnero. Los cuernos representaban el derecho de santuario. Al echar mano de ellas, un ofensor se ponía bajo la protección de la gracia salvadora de Dios. Cuando niño, yo escuchaba a los piadosos de antaño decir: “Estoy salvo, Señor. Echo mano de los cuernos del altar.” 

Vemos este tipo de santuario ilustrado en la vida del hijo de David, Adonijah. Este hombre rebelde trató de usurpar el trono de Israel. Pero el otro hijo de David, Salomón, decretó una orden de muerte contra Adonijah. En pánico, Adonijah corrió al templo y echo mano de los cuernos del altar. Su vida fue preservada. 

Ahora Dios le estaba diciendo a Amós que él cortaría esos cuernos de protección. El Señor iba a cortar los cuernos del altar y los iba a echar a tierra. Esto significaba que el pueblo no estaría más bajo su protección. En su lugar, estaría expuesto a gran engaño. No tendrían seguridad contra falsas doctrinas y adoración falsa.

 

He visto los horribles resultados de adorar en un altar sin cuernos.

 

En África, multitudes de todo el mundo están yendo para escuchar a un hombre que dice que Dios le dio profecías mientras estaba en el vientre de su madre. Americanos, en especial, están viajando por centenares para recibir una “profecía personal” de este hombre. Pero el mensaje es totalmente antibíblico y blasfemo. Estos buscadores imprudentes están siendo atrapados por un engaño. 

En el estado de los Balcanes, una profetiza dice que guía a la gente en viajes al infierno. La mujer había sido una bruja y dice que una vez ella misma estuvo en el infierno. Ella le dice a la gente que se acueste en el piso y liberen sus mentes, mientras ella los guía por un viaje imaginario de lo que ella experimento. La gente se amontona para tener la experiencia. Pero todo es en contra de las Escrituras, una total confusión. Ciertamente, hay algo maligno en esta obra. 

En Brasil, un evangelista promete sanar a la gente de cáncer por $1,000. También hace exorcismos por un precio. Él ha desarrollado un gran seguimiento, y se está haciendo rico de sus afirmaciones. Sin embargo, es totalmente antibíblico, un engaño total. 

América misma se ha convertido en el peor vendedor de evangelios falsos en el mundo. ¿Cómo?

 

Los cristianos se han convertido en analfabetos bíblicos. No se molestan en leer la Palabra de Dios. No están dispuestos a ayunar o pasar tiempo en oración. Al contrario, corren de aquí para allá, buscando enseñanzas que complacen la carne de algún evangelista comprometido

 

¿Cómo multitudes de creyentes pueden caer en tales engaños? ¿Cómo pueden ser extraviados tan fácilmente? ¿Cómo fue que estas masas se cegaron a las obras falsas de la carne? Amós nos dice por qué: sus paredes protectoras han caído por el pecado. Dios ha quitado los cuernos del altar. Y la gente ha perdido todo discernimiento. Tales creyentes estarán entre los primeros en aceptar al Anticristo.

 

Dios dice que cuando visite a su iglesia,
él va a cerrar todo lo que está contaminado

 

“Y en todas las viñas [iglesias] habrá llanto; porque pasaré en medio de ti, dice Jehová. ¡Ay de los que desean el día de Jehová! Será de tinieblas, y no de luz;…Aborrecí, abomine vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas. Y si me ofreciereis vuestros holocaustos y vuestras ofrendas, no los recibiré,.. Quita de mí la multitud de tus cantares; pues no escuchare las salmodias de tus instrumentos. Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.” (Amós 5:17-24). 

El mensaje de Dios es claro:

 

hasta que su rectitud comience a fluir en nuestros medios, limpiando nuestros corazones, no podremos darle un verdadero sacrificio de adoración. Alabanzas que salen de corazones llenos de lujuria y codicia no son sino ruido en sus oídos.

El no aceptará la adoración de aquellos que solo buscan placer o se niegan a perdonar a los demás. 

 

En medio de todas estas advertencias proféticas, Amós lleva una palabra de esperanza: “Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís. Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio; quizás Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José.” (5:14-15). 

Les ruego, presten atención al mensaje de Amós.

 

¡Busquen al Señor con todo su corazón! Permítanse ser juzgados por su Palabra.

Confiesen y abandonen el pecado. Entonces Dios te bendecirá con discernimiento.

 

Sabrás si estas adorando ante un altar de Betel. Y podrás adorarle a él en Espíritu y en verdad.

 

 

Por David Wilkerson