¿Es esto música cristiana?

Esta foto corresponde a un músico de rap «cristiano» cantando con su grupo en el servicio religioso de una iglesia.

 

Tal vez fue tomada en alguno de los hoy frecuentes «conciertos cristianos» La Palabra de Dios nos dice:

"El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo" (1 Juan 2 : 6)

 

Y sinceramente, hermanos, no concibo a Jesucristo con esa "pinta" o apariencia y moviéndose como esos exaltados músicos. No solo es la engajada cabellera agitada al viento, ni los tatuajes, ni la locura del frenesí, sino la evocación contagiada al público de un ambiente de marihuana, drogas y alcohol, como de desordenes de todo tipo. En lugar de cambiar a los que pretenden atrapar, los engañan con un Cristo de "la vida loca" (de "la frívola farándula", entiéndase).

 

El mismo estupor sentí al sintonizar en la radio una salsa "cristiana" con sus dichos de marihuaneros y un ritmo carnavalero de trompetas y piano que bien podían encender la rumba en los cercanos carnavales de mi ciudad. Música que no desentona en un bar o caseta de baile carnavalero. Porque los que la bailan ni siquiera están atentos a los estribillos de letra supuestamente "cristiana".

 

Así podríamos decir también de los merengues, los porros y demás bailes mundanos o carnales a los que les cuelgan letras con apariencia cristiana.

 

En un mensaje que publicamos hace unos meses, contábamos como nos escandalizaron unos bailadores de cumbia "cristiana" en un espectáculo musical que tuvo lugar en la céntrica Plaza Venezuela de Caracas, con un multitudinario público y transmitido por televisión, pues los bailadores eran un grupo de ballet que movían las caderas y la pelvis sensualmente, con maliciosa coquetería de la mujer y seductor galanteo del parejo.

 

Es la profanación de púlpitos y templos con la música carnal o mundana en muchas iglesias de hoy. Algo nunca imaginado por los apóstoles en la iglesia primitiva del primer siglo. Hasta el punto que la mayoría de los medios de comunicación, en lugar de predicar la Palabra del Evangelio, están transmitiendo "Hits-Parades" (concursos de nivel de sintonía) de las melodías y cantantes de moda, al mejor estilo del mundo.

 

Hermanos, hay mucho pueblo de Dios cuyo fundamento espiritual no es la Palabra de Dios escrita en las sagrada Biblia, sino que están motivados o fundados solo en la música y las melodías de moda.

 

Se extasían contemplando la figura, los ademanes y las voces de famosos cantantes, que repiten canciones no basadas en la Palabra de Dios, sino solo haciendo una vaga alusión tangencial y sentimental. Son canciones dirigidas a un señor que ni siquiera nombran y que puede ser cualquiera que habite en sus corazones. Es terrible y pavoroso ver como miles o millones, saben la letra de canciones y no conocen la Palabra de Dios, sus textos bíblicos y su revelación, sino solo fragmentariamente, como pequeñas porciones de relleno en las cuales se basan las canciones que los obsesionan e inspiran, o en las porciones introducidas como parches en los sermones de esos pastores amantes de los conciertos y espectáculos musicales, que les han hecho adeptos peores que ellos.

 

Guárdese de la Música Cristiana Contemporánea. No solamente es mundana; ella promueve falsa doctrina. La población más amplia de la comunidad evangélica pasa incontables horas absorbiendo música, sea "cristiana" o "secular". Algunos creen que no hay ningún vocabulario musical especial y que la única parte de una composición que puede hacerla cristiana es la letra. Sin embargo, ciertos modos, escalas y ritmos forman parte de una rica herencia musical de trasfondo mundano. Suele decirse que la música tiene el "poder" de manipularnos y controlarnos.

 

Gran parte del pensamiento contemporáneo adjudica la culpa del comportamiento aberrante (mala conducta sexual, rebelión, violencia, etc.) al poder intrínseco de la música para orquestar nuestras acciones.

 

Algunos extienden esto al punto de creer que la música puede ser una herramienta especial de Satanás. Algunos estilos musicales son intrínsicamente malvados y debemos tener cuidado pues la música puede ser usada para propósitos malvados. Deberíamos estar conscientes, también, de la fusión (coherencia) --o la falta de fusión (incoherencia)-- entre la música y el mensaje.

 

La cultura popular tiene algunas serias limitaciones que ha heredado de sus orígenes. Estas limitaciones incluyen "la búsqueda de la novedad y el deseo de la gratificación instantánea". Entiéndase por "gratificación instantánea", la búsqueda del entretenimiento, emoción y diversión.

 

La Palabra es la que nos hace sabios en la salvación (2 Timoteo 3:15) y examina, norma, la conducta de todos, absolutamente todos y todas, en la comunidad de fe (Hebreos 4:12).

 

"Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren" (Juan 4 : 23-24)

 

No hay sustituto para el estudio diligente de Las Escrituras.

 

Los israelitas adoraban en el templo en Jerusalén conforme al Antiguo Testamento, sacrificando animales, quemando incienso, etcétera. Su culto se centraba en lo material, lo carnal, lo visual.

 

En el Nuevo Testamento, todo es espiritual.

 

Al efectuar Dios el cambio total de ley, es necesario concluir que la música en el culto a Él también fue cambiada:

 

"Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones" (Efesios 5 : 19)

 

"¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación" (1 Corintios 14 : 26)

 

"Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual" (1 Corintios 2 : 12-13)

 

El pueblo electo de Dios cambió: de pueblo terrenal (Israel, según la carne), a pueblo espiritual, o sea, la iglesia, la cual es "casa espiritual"

 

Para concluir, transcribo algo que escribió recientemente el pastor español Juan Antonio Monroy:

 

"La predicación ha venido a tener un carácter secundario, parecen prioritarios otros determinados elementos del culto que les llaman elementos innovadores. Pero, no es verdad. Son elementos transgresores. Uno de ellos es la música" "¿Qué ha hecho a muchos evangelistas cambiar el mensaje? ¿Quién les ha engañado con esa historia de que hemos de adaptar la predicación a los tiempos modernos?" "Digo esto para desmentir a quienes dicen que si no les damos música, música idéntica o similar a la del mundo, la gente no acude a las convocatorias evangelísticas"

 

Información tomada de internet