La burla del Espíritu

 

 

       

 

 

 

La burla del Espíritu -John MacArthur [Fuego extraño]

Recientemente llegó a mi escritorio una columna editorial de un sitio web de noticias de África. Mientras la leía, me llamó la atención por su honestidad contundente y su perspicacia. El artículo, aunque escrito por un hombre pentecostal, era muy crítico con el caos que caracteriza el movimiento carismático en esa parte del mundo. Después de criticar la «extraña posesión del espíritu» y las «prácticas rituales extrañas» del pentecostalismo de una manera general, el autor se centraba en el hablar en lenguas. Al observar a un hombre supuestamente lleno del Espíritu Santo, describió la escena frenética con estas palabras:

Uno ve el cuerpo del  hombre agitado por los espasmos, con las manos temblando, la voz trémula y en murmullos entrecortados como: Je-Je-Je-Jee-sús… Jeee-sús… Je-Je-Je-Jee-sús… aassh… aassh… ah… aassh Jee-sús. Le siguen algunos tartamudeos del habla en lenguas: shlabababa- ba-Jah-Jeey-Balika, un síndrome que el sicólogo estadounidense Peter Brent lla – ma «una fijación del nacido de nuevo» y que un observador denomina como «un himno distintivo pentecostal». Hace poco un ministro de una iglesia ortodoxa preguntó: «Si el sacerdote vudú poseído dice: “Shiri-bo-bo-bo-boh” en un balbuceo entrecortado sobre el bastón negro que lleva, y el poseído cristiano nacido de nuevo recita: “Shala-ba-ba -bah-shlabalika” con su Biblia, ¿cuál sería ladiferencia?

La pregunta retórica queda resonando en los oídos del lector. El autor continúa con una exposición punzante de un culto en una iglesia pentecostal, invitando a sus lectores a «ver un poco de oración poseída: algunos, especialmente las mujeres, comienzan a brincar en una pierna como saltamontes, y otros ruedan por el suelo, volcando bancos y sillas. El orden y la disciplina se han ido, dando paso al caos ruidoso, a un murmullo estrepitoso». Con incredulidad, él se plantea la pregunta obvia: «¿Puede ser esta la manera bíblica de servir a Dios?». Una vez más, la pregunta retórica queda sin respuesta.

Luego pasa a relatar la historia de un encuentro de oración pentecostal llevado a cabo unas pocas semanas antes, en el que una mujer «llena del Espíritu» cayó en éxtasis y derribó a un chico que hablaba en lenguas. Después de chocar contra los bancos, el muchacho se levantó, con un labio ensangrentado, y se lamentó en su propia lengua materna: «Ah, ¿por qué?».

El incidente plantea más incógnitas sin respuesta. Nuestro autor se pregunta por qué al «que habla en lenguas por el Espíritu, en una fracción de segundo comienzan a sangrarle los labios y habla en su dialecto nativo». No obstante, lo más importante que quiere saber es: ¿cómo puede el Espíritu Santo ser responsable de este tipo de caos? Como él mismo explica: «De hecho, este incidente hizo fruncir el ceño de los espectadores y visitantes ansiosos: ¿cómo era posible que el Espíritu Santo en alguien derribara al Espíritu Santo en otra persona infringiéndole dolor? ¿Es que ahora el Espíritu se convirtió en pugilista, o en un boxeador que danza como el antaño Cassius Clay para dar un golpe de gracia? Todo resultaba mistificado». Su desconcierto es comprensible. Sin duda, el Espíritu de Dios no heriría a uno de los suyos. No obstante, este hecho los obliga a enfrentar un dilema impo sible: siel Espíritu Santo no está detrás de toda esta algarabía, ¿quién lo está?

Aunque esta narración específica proviene de África, la descripción general que da es similar a las de las congregaciones pentecostales y carismáticas en cualquier parte del mundo. Las cuestiones planteadas por el autor del editorial son las preguntas que todo creyente se haría, en especial los que forman parte de las iglesias carismáticas.¿Por qué la versión moderna de hablar en lenguas tiene un paralelo con las prácticas de adoración paganas? ¿Cómo puede un Dios de orden ser honrado mediante la confusión y el desorden? ¿Realmente hace el Espíritu Santo que las personas caigan como bolos? ¿Por qué el movimiento carismático convirtió al Espíritu Santo en algo que no es? Y lo más importante, ¿qué le sucede a la gente cuando se da cuenta de que él no es el que está detrás de la histeria?

Deshonra al Espíritu

Resulta muy irónico que un movimiento supuestamente dedicado a honrar y recalcar el ministerio del Espíritu Santo, en realidad, lo trate con tanto desprecio infor mal y condescendencia. En la práctica, los carismáticos a menudo parecen reducir al Espíritu de Dios a una fuerza o un sentimiento. Sus prácticas extrañas y sus reclamos exagerados hacen que se vea como una farsa o un fraude. La gloria soberana desu santa persona se cambia a menudo por la envoltura hueca de la imaginación humana. El resultado es un movimiento cuyos líderes (teleevangelistas, sanadores de fe, autoproclamados profetas y predicadores de la prosperidad) reclaman con audacia su nombre mientras que al mismo tiempo lo arrastran por el fango.

El número de fraudes y escándalos que surgen continuamente en el mundo carismático es asombroso. J. Lee Grady, editor colaborador de la revista Charisma reconoció en Christianity Today que el mundo carismático «ha sido sacudido has ta sus cimientos en los últimos años por una serie de líderes bien reconocidos que se han divorciado o han tenido fracasos morales. Muchos carismáticos que conozco están preocupados por esto, y sienten que es hora de una profunda introspección, un arrepentimiento y un rechazo al cristianismo célebre y superficial que ha caracterizado gran parte de nuestro movimiento»

Una de las demandas fundamentales de la enseñanza carismática es que los carismáticos poseen un poder espiritual santificador que no está disponible para todos los creyentes. Los que han tenido una experiencia carismática alegan que han ido bautizados con el Espíritu, y que esto les permite una obediencia sobrenatural fomenta la santida y produce el fruto del Espíritu. Si sus afirmaciones fueran ciertas, los carismáticos deberían estar produciendo líderes reconocidos por su semejanza a Cristo en lugar de por su extravagancia. Los fracasos morales, las argucias financieras y los escándalos públicos serían relativamente raros en su movimiento.

Sin embargo, los carismáticos dominan la lista de pastores y evangelistas famosos que han traído desgracia al nombre de Cristo en los últimos tres decenios, desde Jim Bakker y Jimmy Swaggart hasta Ted Haggard y Todd Bentley. Un artículo titulado: «Lista de los escándalos que involucran a cristianos evangélicos» en el popular sitio web Wikipedia identificó a cincuenta bien conocidos líderes desacreditados públicamente. El artículo etiqueta indiscriminadamente al grupo como «evangélico», pero por lo menos treinta y cinco de los que se enumeran son de trasfondo pentecostal y carismático.

Un escrito en Wikipedia puede no tener la autoridad para hacer uso de etiquetas doctrinales, pero sirve como un barómetro exacto de la percepción pública.

Cuando los líderes carismáticos caen, ya sea por falta de moral o deshonestidad financiera, es la reputación del evangelicalismo la que resulta mancillada. Más importante todavía, el nombre de Cristo se ve empañado y el Espíritu de Dios es deshonrado.

Las doctrinas y los comportamientos extraños se han convertido en algo tan común en el movimiento carismático que ya apenas aparecen en los titulares. Las prácticas no bíblicas como hablar galimatías, caer de espaldas al suelo, reír sin control o retorcerse en el piso son vistas como elementos necesarios para que el Espíritu se esté moviendo.

YouTube tiene una colección interminable de tonterías carismáticas que es francamente blasfema: congregaciones enteras que hacen «el baile Hokey Pokey del Espíritu Santo», gente simulando inhalar el Espíritu Santo y ponerse eufórica, como si él fuera un cigarrillo de marihuana invisible, y mujeres retorciéndose en el suelo, imitando el proceso de dar a luz.

Los pasados de moda que tomaban serpientes con sus manos parecen inofensivos en comparación. Es algo salvaje y sin sentido, sin embargo, se le atribuye sin reparos al Espíritu Santo de Dios, como si fuera el autor de la confusión y el arquitecto del desorden. Autores carismáticos suelen describir su presencia con expresiones como «una corrien te eléctrica» y «una sensación notable de hormigueo electrizante [que] comenzó a extenderse por mis pies, mis piernas, hasta la cabeza, a través de mis brazos y hacia mis dedos».

No les importa el hecho de que tales descripciones no tienen precedente en las Escrituras y la misma Palabra de Dios nos advierte que Satanás puede hacer milagros y prodigios. ¿Qué pasaría si todo el hormigueo, los trances y los temblores son en realidad pruebas de actividad demoníaca? Esta preocupación no es del todo descabellada, dado el carácter oscuro, extraño y turbulento de muchos de estos fenómenos.

En nombre del Espíritu Santo se han cometido incluso ataques violentos. Kenneth Hagin dice que golpeó a una mujer en el estómago en un intento por curarla, ya que Dios le dijo que lo hiciera. Rodney Howard Browne le dio una bofetada a un hombre sordo con tanta fuerza que este cayó al suelo. Benny Hinn hace que las personas se caigan violentamente de manera regular. A veces lo logra como por arte de magia, agitando su abrigo o su mano hacia ellas. Otras veces las empuja hacia atrás con una fuerza considerable. El hecho de que una mujer mayor una vez resultó fatalmente herida en el proceso no le ha impedido hacer de esto una característica habitual de sus cruzadas de milagros. Inimaginablemente, muchos actos absurdos se acreditan a la influencia del Espíritu. Por ejemplo, el evangelista carismático Todd Bentley justifica sus técnicas de curación brutales con afirmaciones como esta:

Le dije: «Dios, oré por unas cien personas lisiadas. ¿Ninguna [sanó]?». Él me contestó: «Es por eso que quiero que agarres las piernas tullidas de esa señora y golpees hacia arriba y hacia abajo en la plataforma como si fueran un bate de béisbol». Me acerqué, le agarré las piernas y empecé a dar golpes. ¡BAM! ¡BAM! Comencé agolpear hacia arriba y hacia abajo en la plataforma. Ella fue sanada. Y pensé: «¿Por qué no se mueve el poder de Dios?». Él me dijo: «Porque no has golpeado a esa mujer en la cara». Había una señora mayor adorando justo frente a la plataforma. El Espíritu Santo me habló; el don de fe vino sobre mí. Él me indicó: «¡Patéale la cara con tu bota de motociclista!». Me acerqué más y allá fue. ¡BAM! Tan pronto mi bota se puso en contacto con su nariz ella cayó bajo el poder de Dios.

A pesar de estos comentarios escandalosos, Bentley fue aclamado por líderes carismáticos como Peter Wagner debido a su participación en el Reavivamiento de Lakewood 2008. Aunque su ministerio se vio estancado temporalmente como consecuencia de una relación ilícita con una mujer miembro del personal, Bentley regresó al ministerio a tiempo completo solo un poco más tarde, después de haber se divorciado y vuelto a casar.

Benny Hinn fue noticia a principios de los años noventa cuando amenazó con utilizar al Espíritu Santo como arma en un ataque contra sus críticos. En una larga perorata durante un evento Praise-a-Thon de Trinity Broadcasting Network, Hinn replicó: «Los que hablan mal de nosotros son un montón de idiotas [...] Les diré que he buscado un versículo en la Biblia, pero no pude encontrarlo. Un versículo que dice: “Si no te gustan, mátalos”. Realmente desearía poder encontrarlo [...] A veces me gustaría que Dios me diera un Espíritu Santo ametralladora. Les volaría la cabeza».

Aunque no es tan hostil como su marido, la esposa de Benny, Suzanne, causó sensación en los medios por sí misma varios años más tarde, cuando hizo referencia al Espíritu Santo de una forma particularmente gráfica e inapropiada. Mientras se paseaba de manera frenética por el escenario, la señora Hinn declaró: «¿Sabes qué? Mis motores están a todo lo que dan. A altas revoluciones por minuto. ¿Qué tal los tuyos? Y si no es así, ¿sabes qué? Si tu motor no está a todo lo queda, ¿sabes lo que necesitas? Necesitas un enema del Espíritu Santo por el trasero. Porque Dios no tolerará, no tolerará ninguna otra cosa».

Cuando sus payasadas fueron posteriormente transmitidas por The Daily Show de Comedy Central, los abogados de Hinn amenazaron con una demanda por difamación, pero fue en vano. Ella misma se había convertido en el hazmerreír de todos. En realidad, la única persona cuyo carácter resultó difamado fue el Espíritu Santo.

El espíritu de fraude

El movimiento carismático pretende exaltar al tercer miembro de la Trinidad. A decir verdad, lo ha convertido en un espectáculo. Sería bastante malo si tal blasfemia se limitara a la audiencia privada de una congregación local. Sin embargo, el circo de sacrilegio se exporta sin cesar a través de una red global de medios de comunicación impresos, la radio y la televisión. Como antiguo pentecostal, Kenneth D. Johns explica: «En el pasado, la influencia de estos líderes desventurados ha tenido ciertas limitaciones. Su distorsión del mensaje de la Biblia estuvo limitada en su difusión a la predicación en la iglesia local, las aulas de un colegio o seminario, los libros y programas de radio. En los últimos treinta o cuarenta años todo eso ha cambiado gracias a la televisión»

Influenciados por los predicadores más populares de la televisión, muchos carismáticos tratan al Espíritu soberano de Dios como si fuera su esclavo, un mayordomo celestial obligado a esperar cada una de sus órdenes. Su enseñanza no es sustancialmente diferente a la de la Nueva Era, cuyo veneno fue popularizado por el éxito internacional del año 2006,

The Secret (El Secreto) , en el que la autora Rhonda Byrne indica: «Tú eres el Señor del universo, y el Genio está allí para servirte».Teleevangelistas carismáticos y pastores célebres suelen predicar un mensaje similar. Se trata del falso evangelio de la prosperidad material conocido popularmente como la doctrina de la Palabra de Fe. Si usted tiene suficiente fe, según ellos, literalmente puede tener lo que diga.

En las palabras de Kenneth Copeland: «Como creyente, usted tiene el derecho de dar órdenes en el nombre de Jesús. Cada vez que permanece en la Palabra, le está ordenando a Dios hasta cierto punto». Fred Price insta a sus seguidores a no ser tímidos o restringidos en lo que le exigen a Dios: «Si tiene que decir: “Si es tu voluntad” o “Hágase según tu voluntad”, si usted tiene que decir eso, entonces le está llamando a Dios tonto, porque él es el que nos dice que le pidamos [...] Si Dios me va a dar lo que quiere que yo tenga, entonces no importa lo que le pida».

Esta rama del movimiento carismático es sin lugar a dudas, la mayor, la más visible, la más influyente y la de más rápido crecimiento entre los carismáticos. En pocas palabras, los maestros de la Palabra de Fe representan la tendencia actual más grande del movimiento. Y la doctrina de la prosperidad que enseñan no tiene nada que ver con el verdadero evangelio de Jesucristo. Ellos están promoviendo la superstición crasa mezclada con falsas doctrinas robadas a los gnósticos y las sectas metafísicas, envueltas en términos y símbolos cristianos. No se trata de un cristianismo auténtico.

Para los cientos de millones de personas que aceptan la teología de la Palabra de Fe y el evangelio de la prosperidad, «el Espíritu Santo es relegado a un poder casi mágico por el que se consiguen el éxito y la prosperidad».

Como un autor observó: «Al creyente se le pide que utilice a Dios, mientras que la verdad del cristianismo bíblico es todo lo contrario: Dios usa el creyente. La Palabra de Fe o la teología de la prosperidad ve al Espíritu Santo como un poder para ser usado según la voluntad de los creyentes. La Biblia enseña que el Espíritu Santo es una persona que capacita al creyente para hacer la voluntad de Dios».

Teleevangelistas elocuentes prometen con audacia salud y riqueza inagotables a todos los que tienen la fe suficiente y, lo más importante, a todos los que les envían su dinero. Programa tras programa se insta a la gente a «plantar una semilla» con la promesa de que Dios milagrosamente los hará ricos a cambio. Esto es conocido como el plan de la semilla de fe, llamada así por Oral Roberts, el pionero clave en el uso de la televisión para difundir la doctrina carismática. Los teleevangelistas más carismáticos y sanadores de fe utilizan el plan de la semilla de fe de Roberts o algo similar para manipular a los televidentes a fin de que donen más de lo que en realidad pueden dar.

Paul Crouch, fundador y presidente de Trinity Broadcasting Network, es uno de los más acérrimos defensores de la doctrina. «Plante una semilla importante», escribió Crouch en una carta de TBN para recaudar fondos en el 2011. «Dé con la plena esperanza del retorno glorioso que Jesús prometió. Una nota final: nombre su semilla —«sin deudas», «trabajo», «casa», «esposo», «esposa»— o lo que usted desea de Dios».

Otra carta terminaba con estas palabras: «Sé que los precios de la gasolina y casi todo lo demás han aumentado, pero recuerde las palabras de Jesús: “Dad y se os dará”».El mensaje no tiene nada de sutil. Un artículo en Los Angeles Times resume el enfoque deCrouch de esta manera:

El pastor Paul Crouch lo llama «economía del dar de Dios» y así es como fun ciona: las personas que donan a la Trinity Broadcasting Network de Crouch cosecharán las bendiciones financieras de un Dios agradecido. Mientras más den a TBN, más se les dará a ellos. Estar en la ruina o en deuda no es una excusa para no escribir un cheque. De hecho, es una oportunidad ideal, porque Dios es especialmente generoso con los que dan cuando menos pueden hacerlo. «Él le dará miles, cientos de miles», dijo Crouch a sus espectadores durante un teletón en noviembre pasado. «Él le dará millones y miles de millones de dólares»

Para Crouch y otros en la parte superior de esta pirámide, la teología de la prosperidad funciona a la perfección. Los espectadores envían miles de millones de dólares y cuando no hay retorno de la inversión, Dios es el único considerado responsable las personas que han enviado el dinero son las culpables de algún efecto en su fe que impidió que el codiciado milagro se materializara. La decepión, la frustración, la pobreza, la tristeza, la ira y en última instancia la increduldad son los principales frutos de este tipo de enseñanza, pero las peticiones de inero solo se vuelven más urgentes y las falsas promesas más exageradas. Enmascarada con el lenguaje de la fe y la generosidad, toda la farsa es un ardid engañoso diseñado para aprovecharse del codicioso y estafar al desesperado.

Se ha sustituidoal Espíritu de Dios con un espíritu de fraude. A pesar de ello, tal mensa e de esperanza falsa sigue siendo muy popular y es fácil ver por qué: hay una promesa de bienestar físico, riquezas materiales y una vida que con facilidad apela a la carne .Se trata de pura carnalidad, no hay nada verdaderamente espiritual en ello. Los predicadores de la prosperidad más moderados, como Joel Osteen, sazonan sus sermones con sutilezas y una sonrisa. No obstante, el mensaje de fondo sigue sien do el mismo: Dios está aquí para hacer que nuestros sueños se hagan realidad.

Michael Horton lo resume así: «Osteen representa una variedad del deísmo terapéutico y moralizador que en versiones menos extremas parece caracterizar a buena parte de la religión popular en Norteamérica hoy. Básicamente, Dios está ahí para usted y su felicidad. Él tiene algunas reglas y principios para que usted consiga lo que quiere de la vida y, si los cumple, puede tener lo que desea. Solo declárela y la prosperidad ven drá».

Desde una perspectiva de mercadeo, esta es una fórmula eficaz. Un cheque en blanco de promesas de salud y riquezas, mezclado con una vana dosis de pensamiento positivo y temas superficiales, puede aumentar la audiencia y vender libros. Sin embargo, todo es una estafa masiva y no tiene nada que ver con el cristianismo bíblico. Al pregonar su evangelio de codicia, materialismo y promoción personal, los maestros de la Palabra de Fe han hecho carreras lucrativas a partir de una mala teología, respaldando sus falsas enseñanzas al torcer las Escrituras o reclamar una nueva revelación de Dios. Algunos van tan lejos como para afirmar que los creyen tes son pequeños dioses que pueden pedir que sus deseos mundanos se hagan reali dad.

Paul Crouch respondió a sus detractores en la televisión nacional con estas palabras: «Yo soy un pequeño dios. Tengo su nombre. Soy uno con Dios. Estoy en una relación de pacto. Soy un pequeño dios. ¡Los críticos se esfumarán!».

Kenneth Copeland les dijo de manera similar a sus oyentes: «Ustedes son todos dioses.¡No tienen a Dios viviendo en ustedes, son uno! Ustedes son parte integral de Dios».

Más recientemente, el teleevangelista Creflo Dollar se hizo eco de las enseñanzas de Copeland y Crouch: «Voy a decirles algo, somos dioses en esta tierra, y es hora de que empiecen a trabajar como dioses, en lugar de como un montón de simples humanos indefensos».

Solo un adjetivo describe plenamente ese nivel de arrogancia blasfema: satánico (cp. Génesis 3.5). Aunque se elevan a sí mismos al estatus divino, los maestros de la Palabra de Fe niegan a la vez la soberanía del verdadero Dios.

Como Myles Munroe anunció a una audiencia de TBN: «¡Dios no puede hacer nada en la tierra sin el permiso de un ser humano!». Andrew Womack, cuyo programa de televisión The Gospel Truth se transmite diariamente en Trinity Broadcasting Network, insiste en que Dios perdió su autoridad en este mundo al delegársela a Adán y la raza humana. Como resultado, el Espíritu Santo no tenía poder para llevar a Jesús a la existencia física, de modo que se vio obligado a esperar hasta que los participantes humanos estuvie ran dispuestos a hacer posible la encarnación al hablar las palabras correctas de fe.

En una emisión del año 2009, Womack les dijo a sus espectadores: «La razón por la que se necesitaron cuatro mil años para la venida de Jesús es porque llevó cuatro mil años que Dios encontrara suficientes personas que se rindieran a él, le hablaran y dijeran las palabras que había que decir, las pala bras inspiradas de Dios, para crear ese cuerpo físico del Señor Jesús [...] El Espíritu Santo tomó estas palabras y las impregnó en María».

Esta es una enseñanza herética, sin base alguna en las Escrituras. Viene directamente de la imaginación retorcida del que la proclama. Peor aun, insolentemente degrada al Espíritu Santo, como si Dios necesitara ayuda de los pecadores para enviar a su Hijo a este mundo.

Son muchos los ejemplos como estos. Lamentablemente, en el cada día más amplio movimiento carismático, tales atrocidades contra el Espíritu Santo no son la excepción, sino que se han convertido en la regla. Peter Masters describe con precisión esta tendencia:

Con rapidez increíble los carismáticos han ido de un exceso a otro, de modo que ahora nos enfrentamos a un escenario de total confusión. Muchos en la fraternidad carismática han acudido a ideas y prácticas que provienen directamente de las religiones paganas, y un gran número de jóvenes y creyentes impresionables han sido espiritualmente dañados en el proceso. Han surgido líderes sanadores que unen los trucos sutiles del hipnotizador teatral con técnicas ocultas antiguas en su búsqueda de resultados y multitudes que les sigan.

Cabe destacar que estas palabras fueron escritas hace más de dos décadas, casi al mismo tiempo que escribí Charismatic Chaos [Caos carismático]. Desde entonces, la situación ha empeorado de forma dramática

En el oro confiamos

 No se puede escapar al hecho de que todo tipo de engaño espiritual, error teologico y artimaña encuentra refugio en el mundo carismático, incluso el materialismo craso y el temerario egocentrismo del evangelio de la prosperidad. Sin embargo, algunos podrían argumentar que tales elementos heréticos representan solo a los lunáticos de un movimiento ortodoxo. A los carismaticos mas moderados les gusta presentar a los predicadores de la prosperidad, los sanadores de fe y los teleevangelistas aislados de forma segura en un extremo del campo carismático

Por desdicha, este no es el caso. Gracias a su alcance global e incesante proselitismo mediante la televisión religiosa y los medios de comunicación carismáticos, el extremo se ha convertido en la corriente principal. Para casi todos en el mundo, los falsos maestros con extravagantes herejías, tan ridículas como sus peinados, constituyen la cara pública del cristianismo. Y ellos propagan sus mentiras en nombre del Espíritu Santo.

En lo que respecta a la radiodifusión religiosa, Satanás es realmente el príncipe de la potestad del aire (las ondas). En redes como TBN, casi ninguna profecía falsa, doctrina errónea, superstición o reclamo tonto es demasiado extravagante para no recibir un tiempo en el aire. Con lágrimas en sus ojos, Jan Crouch ofrece un relato fantasioso de cómo su pollo mascota se levantó milagrosamente de la muerte. Benny Hinn lo supera con la extraña profecía de que si los televidentes de TBN ponían los ataúdes de sus seres queridos muertos delante de un televisor y la mano de la persona fallecida tocaba la pantalla, la gente «sería levantada de entre los muertos [...] por miles».Irónicamente, ni siquiera se necesita ser un trinitario ortodoxo para tener un programa en Trinity Broadcasting Network. El obispo T. D. Jakes, bien conocido por su asociación con el pentecostalismo unita rio, es un elemento básico en TBN. Y aunque más tarde se retractó, Benny Hinn les dijo a sus televidentes en TBN que hay nueve personas en la Deidad.

Al ser la mayor cadena de televisión religiosa en el planeta, TBN transmite su producción veinticuatro horas los siete días de la semana a más de un centenar de países mediante setenta satélites a través de más de dieciocho mil canales de televisión y cable afiliados. Su presencia se extiende a la Internet, que llega incluso más lejos. El medio de comunicación afirma que por el poder del Espíritu Santo alcanza a «un mundo lleno de problemas con la esperanza del evangelio». Sin embargo, se trata de la falsa esperanza de un falso evangelio. Prácticamente todas las principales celebridades de la red abogan por la teología de la prosperidad, diciéndoles a los televidentes que Dios les dará sanidad, riquezas y otros bienes materiales a cambio de su dinero. Y TBN no es el único culpable. Los principales competidores (como Daystar y LeSEA) proporcionan plataformas similares para los maestros de la Palabra de Fe.

¿Es de extrañar que el evangelio de la prosperidad, la salud y las riquezas haya lle vado a nuestro planeta a la tormenta? En las dos terceras partes de Asia, África y América Latina, donde el movimiento carismático está creciendo a una velocidad sin precedentes, los expertos estiman que más de la mitad de los seguidores pentecostales y carismáticos aceptan el evangelio de la prosperidad. Tal como John T. Allen explica:

Quizás el elemento más controvertido de la perspectiva pentecostal es el llamado «evangelio de la prosperidad», es decir, la creencia de que Dios recompensará a los que tienen fe suficiente con prosperidad material y salud física. Algunos analistas distinguen entre los «neopentecostales», que se centran en el evangelio de la prosperidad, y el pentecostalismo clásico, orientado a los dones del Espíritu como sanidades y lenguas. Sin embargo, los datos del Pew Forum indican que el evangelio de la prosperidad es en realidad un rasgo definitorio de todo el pente costalismo; las mayorías pentecostales sobrepasan el noventa por ciento en la mayor parte de los países que sostienen estas creencias.

En realidad, la rápida expansión de la teología carismática se debe a la popu laridad del evangelio de la prosperidad principalmente. No es la obra de convicción del Espíritu Santo la que está atrayendo a los conversos, sino el encanto de la posesiones materiales y la esperanza de disfrutar la salud física. Las congregaciones carismáticas de más rápido crecimiento y más grandes predican todas alguna forma de este mensaje, desde David Yonggi Cho en Corea del Sur, cuya iglesia afirma tener más de ochocientos mil miembros, hasta el obis po Enoc Adeboye de Nigeria, en cuyas reuniones mensuales de oración participan de forma regular trescientas mil personas.

El historiador pentecostal Vinson Synan, claramente emocionado por los números crecientes, escribió: «Por lo general conocido como el “evangelio de la prosperidad” o el “movimiento de la Palabra de Fe”, este movimiento es ahora una fuerza internacional que está ganando millones de seguidores entusiastas en todo el mundo. Dirigidos por populares maestros y evangelistas como Kenneth Copeland, David Yonggi Cho y Reinhard Bonnke, la enseñanza ha inspirado algunas de las congregaciones y cruzadas evangelísticas más grandes en la historia de la iglesia».

El éxito mundial del movimiento de la Palabra de Fe ha hecho del movimiento carismático pentecostal el grupo religioso de más rápido crecimiento en el mundo.

Tal evangelio es incapaz de salvar. Está facultado por el deseo humano, no por el Espíritu Santo. Además, ofrece un alivio temporal a expensas de la vida eterna. Y aun así, a excepción de aquellas personas en las más altas posiciones de liderazgo, rara vez concede lo que anuncia.

El meollo del problema

Sin duda, el de la prosperidad es un «evangelio diferente», lo que en realidad no es ningún evangelio (Gálatas 1.6–8). Sin embargo, ¿cómo tan flagrante herejía ha logrado no solo sobrevivir, sino prosperar en los círculos carismáticos? La respuesta apunta a un defecto crítico y sistémico en la teología carismática, un defecto que da cuenta de casi todas las aberraciones teológicas o anomalías que tienen cabida en el movimiento carismático. Es el siguiente: los pentecostales y carismáticos elevan la expe riencia religiosa sobre la verdad bíblica. Aunque muchos de ellos afirman reconocer la autoridad de la Palabra de Dios, en la práctica la niegan.

Si la sola Escritura fuera realmente la autoridad final para ellos, los cristianos carismáticos nunca tolerarían las patentes prácticas no bíblicas, como el balbuceo en lenguas de oraciones sin sentido, el pronunciamiento de profecías falibles, la adoración desordenada o las caídas absurdas por el supuesto poder del Espíritu Santo. Ellos deben reinterpretar sus experiencias para que coincidan con la Biblia pero en lugar de eso, reinterpretan las Escrituras de formas novedosas y poco ortodoxas, para justificar sus experiencias.

Como resultado, cualquier enseñanza o práctica aberrante puede ser legitimada, en especial cuando una nueva «revelación de Dios» es convenientemente autenticada como teniendo la aprobación divina. Aunque escrito hace casi medio siglo, las palabras de René Pache todavía suenan a verdad:

La excesiva preeminencia dada al Espíritu Santo en sus devociones y su preocu pación por los dones, los éxtasis y las «profecías» han llevado a descuidar las Escrituras. ¿Por qué estar atado a un libro del pasado cuando uno puede comunicarse a diario con el Dios vivo? Sin embargo, este es exactamente el punto peligroso. Apartados del control constante de la revelación escrita, pronto nos encontramos sumidos en la subjetividad y el creyente, aunque tenga las mejores intenciones, puede hundirse rápidamente en las desviaciones, el iluminismo o la exaltación. Que cada uno se recuerde a sí mismo la prohibición de quitarle o añadirle algo a las Escrituras (Deuteronomio 4.2; Apocalipsis 22.18–19). Casi toda herejía y secta se ha originado en una supuesta revelación o una nueva experiencia por parte de su fundador, algo fuera del panorama estrictamente bíblico.

Al rechazar la autoridad final del texto bíblico, el movimiento carismático se ha hecho susceptible a los peores tipos de engaño doctrinal y abuso espiritual. Otros aspectos de la teología carismática solo agravan el problema: la denominación de los líderes de la iglesia como profetas y apóstoles , la búsqueda constantes milagros y sucesos sobrenaturales, el deseo de encontrar a Dios de formas místicas, y la oluntad de eludir el uso de la mente en la adoración. Con su falta de controles bíblicos y su énfasis en el subjetivismo experimental, el movimiento carismático está hecho a la medida para los falsos maestros y los estafadores espirituales.

Incluso aquellos que descaradamente blasfeman como predicadores de la prosperidad se sienten bienvenidos en su seno. A pesar de lo preocupantes que son, los chanchullos constantes que tienen lugar dentro de los círculos carismáticos no son más que síntomas de este proble ma más profundo. En realidad, creo que por encima de todo es la elevación de la experiencia sobre la autoridad de las Escrituras lo que aflige y degrada al Espíritu Santo. Es el Espíritu quien inspiró la Palabra de Dios (2 Pedro 1.19–21) e ilumina su verdad en los corazones de su pueblo (1 Corintios 2.10–15). Por lo tanto, es una afrenta insolente a su autoridad reclamar una experiencia de su poder que va en contra de su Palabra. Torcer las Escrituras que el Espíritu Santo inspiró o ignorarlas por completo significa tratarlo con desprecio y falta de respeto. Sin embargo, esto es exactamente lo que pasa en el mundo carismático a diario, desde las herejías ominosas de los principales teleevangelistas hasta las revelaciones pri vadas de los autoproclamados profetas en las pequeñas congregaciones.

Todo es un insulto a la verdadera persona y obra del Espíritu Santo. Bien dice ChristopherWright:stán los teleevangelistas y los proveedores del «evangelio» de la prosperidad (un abuso del término, ya que dista mucho de ser una buena noticia), que apelan a la explotación y al lucro, la codicia innata de las cosas materiales de la gente en nombre de la bendición de Dios. A esto se añade las afirmaciones exageradas y la publicidad extremadamente insensible de algunos de los grandes comerciantes de los «milagros de sanidad». E incluso en el nivel modesto de las iglesias locales comunes están los que abusan del Espíritu Santo, afirmando su autoridad en cuanto a la más reciente «revelación» o la última teoría de la moda, el estilo, la canción o el método.

Esto nos lleva de nuevo al punto de partida de este capítulo. Resulta profundamente irónico que el movimiento más interesado en destacar quién es el Espíri tu Santo, en realidad sea el que lo trata con el mayor desprecio y arrogancia.